Colectivo Intransigente: Entrevista a Jhonnatan Curiel
Siempre de gafas oscuras, dispuestos a leer en cualquier espacio, los integrantes del Colectivo Instransigente han comenzado desde este año a incidir en la vida cultural de Tijuana, su actual base de operaciones. Jhonnatan Curiel (1986), uno de sus fundadores, ha participado en encuentros de poesía del centro y el norte de la república mexicana, como el Vértigo de los Aires 2009 y el Subterráneo 2010, en los cuales ha participado no sólo en lecturas en espacios “oficiales” u ofrecidos por instituciones culturales, sino también en intervenciones poéticas en puntos de reunión social poco familiarizados con la lectura en voz alta: plazas, camiones, cantinas clandestinas, entre otros.
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AM: ¿Cuántas lecturas han realizado en el colectivo y en qué han consistido?
JC: Desde que iniciamos el 23 de Abril de este 2010 a la fecha hemos organizado 13 eventos que van desde lecturas, performance, happenings, intervenciones y debates. Hicimos una lectura en el legendario Bar Zacazonapan de la zona Norte de Tijuana donde fuimos bien recibidos y escuchados durante casi 3 horas que estuvimos ahí. También organizamos la primera lectura nudista en Tijuana, que fue bastante sugerente ya que proyectamos una luz sobre un fondo blanco y nuestras siluetas eran las que se veían desnudas aunque al final una chica del colectivo nos dio una sorpresa a tod@s. También leímos frente a algunas casillas electorales el 4 de Julio para lo cual llevamos una manta con una frase de Solón de Atenas que decía: “La palabra es el espejo de la acción”. Además de eso, preparamos un performance que combinaba poesía y cuerpo, al cual llamamos Poeformance y lo llevamos a cabo en la Avenida Revolución de Tijuana junto a un grupo de músicos con percusiones africanas. Hemos estado organizando las sesiones de Debates Exotéricos, en fin. Estas son algunas de las actividades que hemos organizado como colectivo, además de tener el taller de poesía todos los miércoles.
AM: ¿Cómo se conjugan poesía y memoria?
JC: Poesía y memoria se conjugan en la sensación, esto es, yo puedo haber escrito el poema de cierta manera cuidando detalles estilísticos pero al momento de decirlo en voz alta sale de una manera que fluye y que muchas veces no coincide con la versión escrita, es por esto que considero que al decir el poema de memoria hay un retorno a la sensación y experimentación de lo escrito, que aunque no puede regresar al mismo impulso que lo hizo brotar sí es capaz de generar nuevas sensaciones. La voz también es el poema.
AM: ¿Y poesía y sociedad?
JC: Siempre están juntitas, a veces espalda contra espalda, a veces mirándose a los ojos, pero siempre unidas, en conflicto o besándose, una dando muerte y la otra dando vida. Considero que la poesía difícilmente puede escaparse de lo social ya que se quedaría sin adeptos, así de sencillo. Constantemente uno se aproxima a su espectro individual pero lo siento como un reflejo que me hace ver a las demás personas también. A toda la gente que conozco la pienso como una parte de mi cerebro que me hace falta por descubrir o asimilar. Al aceptarme comienzo la aceptación de los demás. Por eso pienso la labor poética en lo social ya que siempre implica reconocimiento.
AM: ¿Cuál es la intervención más efectiva? ¿Hay buenas y malas intervenciones?
JC: No hay malas ni buenas intervenciones, todo lo que hemos hecho ha debido de salir así, tal cual. Si interferimos demasiado con la (i)lógica de la improvisación es aún más problemático y lleno de tensiones. Una vez en el taller de poesía leímos algo sobre el performance que también aplica para las intervenciones: uno de los ideales en estos modos de expresión es que provoquen extrañeza, no únicamente en los espectadores, sino en nosotros mismos también. Estamos experimentando, las cosas siempre se pueden salir de las manos.
AM: ¿Qué les ha traído la experiencia colectiva?
JC: Aprendizaje y complementación. Ha sido muy rico escuchar propuestas, posturas y experiencias de que de alguna manera u otra enriquecen nuestro conocimiento de la vida. La voluntad conjunta de acción orientado hacia un fin de bien común siempre deja algo bueno.
AM: La frontera y el centro, ¿con respecto a qué? ¿O quién?
JC: La frontera la vivo de manera literal, siempre al límite, algunos escritores más grandes de por acá hablan de la frontera no sólo como un punto geográfico sino como un punto psíquico, un estado de la mente. Por lo que respecta al centro, yo siempre estoy en mi centro. Tampoco lo pienso en el sentido geográfico, no necesito irme al interior del país para que las acciones que haga tengan una repercusión a gran escala, desde luego que allí está el punto de atracción de muchas de las propuestas artísticas del momento, pero los que tienen los ojos puestos únicamente ahí se pierden de lo que pasa en el resto del pais, por ejemplo. Yo siempre estoy en mi centro porque para donde me mueva va conmigo.
AM: Jhonna, ¿qué le dirías a toda la comunidad latinoamericana?
JC: Se avecina una época de alientos universales, se puede comprobar en el vibrar de la tierra, la precipitación de la violencia y la segregación de la humanidad, las catástrofes ecológicas, el amor vuelto dinero, en fin. En estos tiempos de intensidad pienso y siento que las manifestaciones artísticas y las nuevas propuestas deben poseer mayor intensidad todavía, lo que están haciendo jóvenes en diferentes partes de Latinoamérica trae consigo la semilla del movimiento. Aún falta mucho por hacer desde luego, pero así como hay cosas terribles en diferentes partes del mundo hay ejemplos de paz por los que considero digno y dichoso seguir adelante. Cada quien es responsable de su voluntad sin esperar que suceda en los demás. Una labor primordial del presente es quitar los candados fantasiosos de nuestra mente para acceder de manera plena a nuestro potencial y energía, esa que siempre ha habitado en nosotros y sólo aguarda el momento.
First Call
por Jhonnatan Curiel
de “Poemas de Call Center”
El how may I help you se descuelga de la boca y se escurre hasta meterse en los oídos del que escucha. Intercambio de datos: I want this, I want that… Of course, wait one second please. Automático de boca le respondo y espero. Aguardo en el silencio ciego y palpitante, I put my self on hold para hundirme a cada paso del segundo en la llamada. El tiempo subiendo su escalera. El tiempo que se rompe como el instante que se rompe: One, two, three, sesenta y PUM!!! Una voz resopla detrás de la bocina: Are you there?… Yes I’m here. Pero lo digo sin estarlo, nunca he estado nunca. Estoy sin estar en donde esperan que esté. Me busco, no soy yo. My name is James and I’m not here, my name is James and I’m not anywhere. Y así debo seguir con la llamada sin cansancio, ofrecerle una disculpa, una promesa, una mirada que no siente, para después decirle en seco y con la mano tras el cuello: I apollogize, I cannot hear you very well, your cutting off…No I’m not… Yes you are. Y comenzar el intercambio de respuestas cotidianas, el sí, el no, el maybe, el I guess, e ir subiendo de tono como un volumen desatado, ensordecer esta existencia, y así gritar, gritar un poco, pero hacia adentro dentro, sin decir una palabra, hablar con la garganta hueca, sin spanish ni el inglés sobre la lengua replegada y descolgar otro silencio, quedar callado y reflexivo, disculparme nuevamente y disculparnos mutuamente: I’m sorry… It’s fine, youre just tired, thats all…Oh well, shall we continue…Yes we might…Ok, so, you want this and you want that and you need that and you need this… Y regresar a ese vaivén de la pregunta y la respuesta, donde el tiempo se transforma en un recuerdo acumulado y hay cansancio en la retina y hay silencio en la cabeza. Estar de vuelta en ese feeling: programado sentimiento, en este place lleno de shadows donde repito lo que siempre digo, lo que siempre digo, lo que siempre digo.


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