Inicio » Literatura » Escritor de dos rostros: reseña a “La noche caníbal”

Escritor de dos rostros: reseña a “La noche caníbal”

agosto 9, 2010 Aurelio Meza
Compartir
Escritor de dos rostros: reseña a La noche caníbal

Foto: Fondo de Cultura Económica

Pocas veces se ha presentado en la historia literaria mexicana un libro de cuentos que trate de superar o siquiera alcanzar los aires un Philip K. Dick, un H. P. Lovecraft o un Borges, y quizás La noche caníbal sea el único en su género dentro del catálogo de títulos nacionales del Fondo: ni ciencia ficción ni thriller psicológico, ni siquiera cuento fantástico o policiaco en su totalidad. Lo cierto es que el paso de Luis Jorge Boone (Monclova, Coahuila, 1977) por la literatura mexicana parece quedar confirmado con este libro aunque, como veremos, si bien posee una frescura innegable, debe ser tomado con sumo cuidado.

El grueso de las historias de este libro giran alrededor del siguiente concepto, incluido en el cuento “Los laberintos circulares”: cada uno de los protagonistas “entrega y roba su vida al mismo tiempo”, se consumen como la noche que, al avanzar, ya está anunciando su propia muerte, o como la serpiente que apenas comienza a devorar su propia cola; uno de los personajes de La noche caníbal provoca su propia detención sin haber realizado crimen alguno; otro va en búsqueda de alguna existencia, si no la de Dios por lo menos la del diablo. Sólo en “Oblivion” parece haber una historia donde la persona sale con éxito del laberinto de los sentidos que se despliega, y no es coincidencia que lo logre a través del olvido voluntario, al entregarse a ese “reino de niebla que expande sus dominios cuando nadie lo mira, que conquista espacios cuando nadie piensa en ellos” que designa, de acuerdo a Boone, el vocablo inglés que fascinara también a Bacon y a Borges.

“Siempre habrá alguien detrás de ti” es el cuento que abre el libro, la historia de un hombre con una extraña obsesión: dibujar los rostros de los criminales mencionados en los programas de noticias y apuntar sus nombres. Un día aparecen su rostro y su nombre; puede ser una coincidencia, pero la mínima posibilidad de que lo temido, es decir lo Otro, se convierta en lo Mismo, desencadena la conclusión del cuento. Otras dualidades, como lo posible y lo imposible, o lo divino y lo demoniaco, confluyen con gran angustia en las mentes de los demás protagonistas: el que muere ahorcado por su propia mano (¿realmente un suicidio?) en “Laberintos Circulares”, o el apóstata de “El invierno en Devonshire”; para comprender esta dualidad es importante un pasaje de este último, donde el narrador dice: “cada quien ve lo que teme o quiere ver”, así como una máxima esotérica del Kibalión: “Lo que es arriba, es abajo”, citada ahí y en “Los laberintos circulares”. “El invierno en Devonshire” cuenta que, cada noche del 3 de febrero, el diablo se pasea en dicha ciudad inglesa y deja sus huellas por doquier, y que un hombre sin fe ni certezas lo ha buscado por diez años consecutivos (de acuerdo a su testimonio, siempre un paso detrás suyo).  “Mandrágula” retrata una interpretación errónea (o quizás una sobreinterpretación) del “lo que es arriba, es abajo”: Amodeus Kaszdarek se obsesiona con Celine, una joven casta, a la que aplica dicho concepto para probar que ella también puede ser capaz de hacer las cosas más viles, lo cual tiene consecuencias desastrosas. El último cuento, “La noche caníbal”, es sin duda el mejor del conjunto, con una trama que a ratos nos recuerda a Lovecraft pero que, por medio de un giro impensado, logra crear una atmósfera excepcional; es una historia desconcertante, inteligente y bien ejecutada.

La noche caníbal representa una tradición literaria bilingüe o, mejor aún, bicultural; esto implica que está atenta a dos tradiciones literarias distintas, ya sea por genealogía o por simple gusto. Lo dicho queda bastante claro en cuentos como “El invierno en Devonshire”, “Oblivion”, o “Mandrágula”; en este último, por ejemplo, el protagonista/narrador tiene un encuentro casual con R. L. Stevenson que resulta de vital importancia para el desarrollo de la historia. También hay personajes latinoamericanos, como los que aparecen en “Siempre habrá alguien detrás de ti” y en el cuento que da título al libro. Hay cuentos como “Telarañas” que podrían suceder en cualquiera de los dos escenarios. Esto no debería sorprendernos luego de leer el poemario Traducción a lengua extraña (2007), donde Boone se basa en varios autores estadounidenses (Charles Wright, H. P. Lovecraft y John Ashbery) para definir su voz poética como una “lengua extraña”, siempre traducida, aproximada, y jamás comprendida en su totalidad. Nacido en un estado del norte, Boone es bastante sensible al estado de biculturalidad en que viven de hecho millones de mexicanos, y lo ha utilizado en beneficio de su propia obra.

Sin embargo, en el caso de La noche caníbal es de resaltar la desconfianza al lector que en ocasiones parece surgir de los textos, como es notorio en “Laberintos circulares”: las explicaciones sobre la cinta de Moebius, el nudo de Escher y el Uruborus contrastan con el tono del resto del cuento, y hasta se corre el peligro que sean más interesantes que el cuento en sí. Quizás el problema resida en que, si uno ya sabe de lo que se está hablando, dichas explicaciones resultan de poca ayuda y, por el contrario, delatan la atmósfera que el narrador apenas está comenzando a realizar.

En “Mandrágula” aparece un libro imaginario (tal y como hiciera en la sección del “diario” de Lovecraft en Traducción a lengua extraña) que, en este caso, termina quemado junto con otras pertenencias del protagonista. Se trata de un recurso parecido a las ficciones de Borges, como el libro de arena o los tomos perdidos de la Enciclopedia Británica con la entrada Uqbar.

Sin lugar a dudas, Boone viene a representar una corriente novedosa, refrescante si se quiere, dentro de la literatura mexicana. Sobre todo porque abre los panoramas del exacerbado “provincialismo literario” que sufren todavía  algunas regiones del país (incluidas, cabe decirlo, numerosas facciones de las grandes ciudades) pero hay que tener cuidado con sus implicaciones, sobre todo respecto a la dominancia o persistencia de una lengua  sobre otra. Nadie puede negar que una lectura menos atenta podría llegar a considerar la “lengua extraña” como el inglés, precisamente. Concuerdo con Esther Seligson cuando dice que Boone “demuestra ser un escritor con la madurez suficiente como para considerarlo dentro de la mejor narrativa mexicana”, pero también creo que asume un riesgo demasiado grande. Una mente que se debate entre dos culturas, a veces antagónicas, es o debería ser una mente en conflicto, que no pueda afirmar tan fácilmente la legitimidad definitiva de una sobre otra. El único problema que veo en el caso de Boone es la intencionalidad al desarrollar este conglomerado translinguístico y transcultural en su obra; ¿se trata, como en los casos de Salvador Elizondo o los narradores de países africanos, de aspirar no solamente a un lector mexicano, sino a un público (o mercado) más vasto? Steiner dijo en alguna ocasión que el boleto al Parnaso era una edición de bolsillo en inglés. Sería grave, pues que un afán universalista venga a convertir a la obra de Boone en un producto más de la literatura europeizante. Me queda claro, por cuentos como “Siempre habrá alguien detrás de ti” o “La noche caníbal”, que México o en todo caso Latinoamérica tiene cierto peso en este libro, y que su escritura no busca que Holmes investigue un caso en México (como lo hiciera el autor de Camera lucida), sino desatar la angustia y el sobresalto que son siempre los ingredientes de una buena historia de misterio. No puedo sino alabar que asuma dicho riesgo, sobre todo si la experiencia resulta beneficiosa para los panoramas de la literatura mexicana.

Escrito por: Aurelio Meza
Nació en la ciudad de México en 1985 y actualmente vive en Tijuana. Ha publicado los poemarios "Sakura" (en "Paraíso en llamas", México, ed. Literal, 2008) y "La droga" (México, ed. Red de los poetas salvajes, 2010), así como el libro de ensayos "Shuffle. Poesía sonora" (México, ed. Tierra Adentro, 2011).
Correo Electrónico
Categories: Literatura Tags:
  1. Sin comentarios aún.