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Las Poetas del Megáfono: Entrevista a Nicole Cecilia Delgado

junio 28, 2010 Aurelio Meza
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Las Poetas del Megáfono: Entrevista a Nicole Cecilia Delgado

Foto: Blogger

NCD: Inició por casualidad. La mayoría de Las Poetas del Megáfono nos conocimos en el XIV Encuentro Internacional de Mujeres Poetas en el País de Las Nubes en Oaxaca en noviembre del 2006. (A Ximena de Tavira y Anaïs Abreu las conocimos en el 2007.)  Nos unían, además de muchas otras cosas que luego fuimos descubriendo,  la poesía y la Ciudad de México.

Empezamos a reunirnos en mi casa de Coyoacán  a tallerear y a compartir textos cada primer domingo de mes durante todo el 2007.  Luego, en enero del 2008, Eva Cabo propuso que iniciáramos una lectura abierta en el Café Teatro de Mora, en la calle de Tonalá en la colonia Roma. El primer día no hubo equipo de sonido y una amiga, Miriam Libertad, quien coordinaba la Casa Feminista (CICAM) en Aguascalientes, a  cuadra y media, nos prestó un megáfono.  Ese megáfono venía cargado de energía combativa, porque había sido usado por mujeres feministas y zapatistas en diversos eventos y manifestaciones. Nos encantó el megáfono y nos quedamos con él.

De alguna manera, leer poesía con megáfono subvertía los espacios públicos y privados, lo íntimo y lo político; era un símbolo de autonomía y una metáfora acerca del hecho de tomar la voz. (Bueno, eso son interpretaciones mías, entonces sólo parecía divertido.)

AM: ¿Por qué eligieron la vía del colectivo? ¿Ha sido difícil coordinar tantas voces distintas?

NCD: En ese momento, ser nueve escritoras con megáfono nos dio visibilidad en el mundo literario del DF.  El colectivo aceleró un proceso de validación de nuestras respectivas escrituras que hubiera sido mucho más lento y cuesta arriba de haber permanecido solas contra la corriente.  Aunque mientras trabajábamos juntas nuestra poesía evidentemente se hacía mucho eco con la de las otras compañeras (me atrevo a decir que Las Poetas del Megáfono son las poetas más influyentes en la escritura de Las Poetas del Megáfono), cada una fue capaz de identificar, explorar y desarrollar su propia voz durante la experiencia colectiva. Después de eso se nos han abierto muchas puertas y posibilidades. Por ejemplo, Anaïs ganó la beca de la Fundación para las Letras Mexicanas, Ximena desarrolló su proyecto musical María Xime y Grita junto a Karina Franco Villaseñor, y surgieron invitaciones a festivales y oportunidades de publicación para varias de nosotras.

AM: ¿Qué experiencias te han traído los “Martes de Megáfono” y otros eventos públicos donde leen sus textos en voz alta?

NCD: Los “Martes de Megáfono” fueron, sobre todo, un taller. Cada martes se planteaba un tema para la semana siguiente y quienes participábamos del ejercicio (habían muchos megafoneros asiduos cada martes) nos pasábamos la semana escribiendo nuestro texto para dicho tema.  En ese sentido, la experiencia disparó las posibilidades de una escritura por encargo, pensada para ser leída en voz alta, y casi siempre lúdica.  Más allá de eso, los “Martes de megáfono” nos pusieron arriba de un escenario,  se potenció nuestra capacidad performática, y nos dio la oportunidad de conocer y compartir con muchos otros escritores y escritoras en la Ciudad de México.

AM: Varias de ustedes se han presentado en festivales de poesía de manera independiente, ¿nos podrías platicar al respecto?

NCD: Creo que prioritario al trabajo del colectivo, cada una de Las Poetas del Megáfono es, individualmente, una escritora con un proyecto literario personal y de por vida.  En algún momento intentamos que las invitaciones a festivales y otros eventos nos llegaran de a nueve por uno, pero lamentablemente no sucedió así.  Las invitaciones a eventos internacionales, sobretodo las que incluyen gastos pagos, llegan a cuentagotas y responden a una gestión y esfuerzos individuales que aún no acabo de entender bien.  Creo que de las nueve, las  más  movidas  en esa dirección son Lauri García Dueñas (quien, además de los encuentros en México, ha participado en festivales y eventos en El Salvador, Colombia y París, por ejemplo), Eva Cabo (en España y diversas partes de México), María Tabares (México y Colombia), y yo (Puerto Rico, Nueva York, México, Panamá y Guatemala).

AM: Hace poco se publicó Desierta, que contiene tres poemarios con el tema del desierto. ¿Hubo una intención explícita de escribir poesía sobre un mismo tema, o cada quien los compuso por su cuenta?

NCD: Uno de los más bellos “ritos iniciáticos” de México, a mi entender, es la visita al desierto de San Luis Potosí, cerca de Real de Catorce. Marina Ruiz, Lauri García Dueñas y yo hicimos ese viaje.  Por separado. Yo fui en el 2007.  Marina fue por primera vez también ese año y ha regresado en varias ocasiones.  Lauri fue con Marina una vez.  No fuimos las únicas, Haydee Ramos también ha hecho ese viaje algunas veces. Sin embargo,  Marina, Lauri y yo produjimos poesía a partir de dichas experiencias.  Eran tres libros por separado: Tatevari, El desierto es verde e Intemperie.  Los tres libros existieron y circularon en ediciones artesanales individuales previo a Desierta. Más adelante, cuando empezamos a hacer proyectos editoriales cartoneros, decidimos juntar los tres proyectos para hacer Desierta. Es un ejercicio de belleza, artesanía, aprendizaje y causalidad.   Y además sigue creciendo y transformándose. Recientemente, nuestro amigo Juan Castro Gessner, realizador de cine, usó estos textos para su documental Tallador, también sobre la experiencia del viaje al desierto de San Luis.

AM: ¿Hay otras publicaciones colectivas que hayan realizado? ¿Existen nuevos proyectos en puerta?

NCD: Sí. La hoy desaparecida editorial Raíz y Tumba publicó una antología de nuestros textos con un tiraje bastante pequeño  en el 2008. Y ahora está en puerta un poemario colectivo que se titula Constelación, editado por La Cartonera de Cuernavaca y coordinado por Marina Ruiz.  No tengo certeza de cuándo será publicado.

AM: Dinos tu opinión sobre el creciente fenómeno editorial de las cartoneras. ¿Crees que tiene futuro?

NCD: Creo que el movimiento cartonero es un evento revolucionario sin precedente, en respuesta a la globalización y las maneras exclusivas y excluyentes de los grandes mercados editoriales internacionales.  Es un fenómeno editorial que conjunta y potencia procesos importantes: la democratización del proceso editorial,  la posibilidad de publicación para escritores emergentes, la revaloración de la calidad del texto por sobre el costo de producción de un objeto de lujo, el acceso a textos de otra manera inaccesibles, la libre circulación de información, el intercambio, y cierto grado de conciencia ecológica y comunitaria.  Además, para quienes realizamos libros cartoneros, funciona como un taller y laboratorio editorial que seguramente evolucionará en otros proyectos a futuro.

Algunas de Las Poetas del Megáfono estamos involucradas en varios proyectos cartoneros: Eva Cabo y Lauri García Dueñas son cofundadoras de Casamanita Cartoneira.  Actualmente Eva se mantiene más activa en el proyecto, editando y publicando libros desde Galicia, en ediciones bilingües.  Marina Ruiz de repente colabora con La Cartonera de Cuernavaca, y yo coordino el proyecto Atarraya Cartonera de Puerto Rico, junto al compañero artista y poeta Xavier Valcárcel.

AM: Entre tu obra encontramos poemarios como Añosluz, publicado por la editorial independiente Literal. ¿Cuál ha sido tu experiencia en el mundo editorial mexicano? ¿Qué virtudes y defectos has encontrado?

NCD: Añosluz es mi poemario más reciente, publicado por la editorial independiente Vueltegato Editores, en la Ciudad de Guatemala (2010).  Este poemario no circula en México.  En el 2009, la editorial independiente mexicana Literal publicó mi poemario Violencias cotidianas.   No puedo hablar del “mi experiencia en el mundo editorial mexicano” porque sólo conozco de cerca a Literal.  Pero de ellos sólo puedo decir cosas bonitas, en especial de Jocelyn Pantoja, con quien he trabajado más directamente.  Creo que la colección Limón Partido reúne a algunas de las voces más importantes de la poesía latinoamericana actual y estoy muy orgullosa y agradecida de formar parte de su catálogo.  Hacen su trabajo con amor y buen gusto y además mantienen una relación cálida, respetuosa y de seguimiento  con los escritores que publican.

En términos de las publicaciones colectivas, la experiencia no fue tan bonita, lamentablemente. Con Raíz y Tumba hubo muchos malentendidos y  decidimos no seguir trabajando juntos. También hubo un intento fallido de publicación de una antología del colectivo con Editorial Estampa en el 2009, pero el proceso fue irrespetuoso y problemático y también decidimos retirarnos.

AM: ¿Cuál es el poemario tuyo que más has disfrutado escribiendo? ¿Cuál es que mejor recepción ha tenido?

NCD: Por fortuna, creo que los escritores se superan a sí mismos con cada nuevo proyecto.  Ahora estoy muy contenta con Añosluz, que es un poema de largo aliento en el que mi voz y mi ritmo se explayan hacia sitios que no me había atrevido a explorar anteriormente.  Estoy disfrutando mucho presentar el libro, me gusta leer en voz alta esos poemas.  Además, la labor de Pablo Bromo y Alejandro Marré en Guatemala ha sido de gran dedicación y mucho afecto.  El libro se produjo parcialmente con una financiación que requiere que una parte del tiraje sea de distribución gratuita en escuelas y bibliotecas del país, lo que hace que el libro circule más y se comente más.  Eso me gusta. Mucho.

Adicional a eso, creo que, entre mis poemarios artesanales, el que más me gusta es nueve sueños.  Es mi tarjeta de presentación.  Siempre lo regalo, a quien sea.  Y la respuesta suele ser muy grata.  Me gusta porque es un texto al que regreso y que se transforma. Fue escrito para un Martes de Megáfono, precisamente, en abril del 2008: el tema era “sueños” y lo había elegido Marina porque era su cumpleaños, por eso está dedicado a ella.  El poema me gustó y lo usé para experimentar con el diseño de un libro en donde los costos de producción se redujeran a lo mínimo posible. Es una sola hoja doblada, impresa por ambos lados.  Recientemente transformé ese texto en un video-poema (un stop motion bastante rústico, con fotos y dibujos, editado por mi amiga Marie Alicia González, egresada de la EICTV de San Antonio de los Baños, Cuba), que fue presentado en el festival de Poesía en Voz Alta de Casa del Lago en el DF en 2009.  En teoría, me gustaría hacer nueve versiones distintas del poema, ¡¡a ver qué pasa!!

AM: Por último, Nicole, ¿cuáles son tus proyectos a futuro, tanto individual como colectivamente?

NCD: Los colectivos son como organismos vivos que tienen también su ciclo de vida. El proyecto de Las Poetas del Megáfono está actualmente en un proceso de dispersión y reacomodo, ya que las circunstancias individuales de cada una nos han llevado a otros recintos, a muchas de nosotras, incluso, fuera de la Ciudad de México: Diana Reza está en Guanajuato, Marina Ruiz en Cuernavaca, María Tabares en Colombia, Eva Cabo en Galicia.  Yo acabo de mudarme a Chiapas.  La verdad, añoro trabajar con otras colectividades y tal vez involucrarme con otro tipo de proyectos,  más enfocados al trabajo comunitario o a la labor editorial.  Aún no tengo un proyecto específico, pero sé que aparecerá a su debido tiempo.

Mientras tanto, seguiré escribiendo, traduciendo, editando y diseñando libros. Y viajando por Centroamérica. 

Escrito por: Aurelio Meza
Nació en la ciudad de México en 1985 y actualmente vive en Tijuana. Ha publicado los poemarios "Sakura" (en "Paraíso en llamas", México, ed. Literal, 2008) y "La droga" (México, ed. Red de los poetas salvajes, 2010), así como el libro de ensayos "Shuffle. Poesía sonora" (México, ed. Tierra Adentro, 2011).
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