Inicio » Literatura » Lauri García Dueñas, escritora y poeta salvadoreña

Lauri García Dueñas, escritora y poeta salvadoreña

abril 16, 2009 Francisco Diaz
Compartir

Lauri García Dueñas, escritora y poeta salvadoreña(Foto: Blogger). Escritora, poeta y periodista salvadoreña, nacida en San Salvador el 7 de febrero de 1980. Su amor por la poesía empezó desde muy pequeña, y al convertirse en periodista, trabajó durante dos años para una agencia internacional de noticias en condición de redactora.

A lo largo de su carrera por las letras, ha publicado dos poemarios: La Primavera se Amotina (2005), con dos poemas traducidos al catalán  y Sucias Palabras de Amor (2008). Posteriormente realizó varios poemas en diferentes antologías como Mujer Rompe tu Silencio (2005) y Conjuro de Luces (2006), este último se caracteriza por su amplio contenido sensual. Actualmente reside en Ciudad de México.

Sus poemas están llenos de belleza, todo el mundo cabe en los versos de esta poetisa, desde personajes mitológicos hasta disidentes políticos. Algunos poemas retratan el dolor causado por la guerra civil de su país en la década de 1980, y describe en uno de ellos los obstáculos que debió superar sus familiares frente a esta lucha armada.

La nostalgia, la sensualidad, y la apreciación por la naturaleza son su fuente de inspiración; maneja con sutileza y naturalidad el espectro idiomático, jugando con las palabras, haciendo descripciones muy detalladas, y que logran producir un binomio poema-narración, con el fin de provocar un hermoso dolor en cada uno de sus versos.

Ha participado de varios concursos de poesía tanto en su país como en México, enter ellos el Premio Interamericano de Poesía: Navachiste 2009 (Sinaloa, México), jóvenes creadores. Sus poemas y trabajos periodísticos han sido ampliamente divulgados por periódicos de El Salvador y España.

Hacia 2009 obtuvo su maestría en comunicación de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México). Actualmente maneja un blog llamado Lauri Luciérnaga, donde publica entre seis o siete poemas por mes desde 2005, y que mantiene a flote su creatividad a través de este medio.

Para el mes de julio de 2010, Lauri participará en el Festival Internacional de Poesía de Medellín (Colombia), representando a su país. Por ahora les dejo un poema extraído de su blog, para que lo aprecien y opinen su trabajo.

-Entrevista hecha el 30 de abril de 2010-

¿Cómo empezaste en el mundo literario? ¿Cuáles fueron los primeros libros que leíste?

A los ocho años leí “Tierra de Infancia” de Claudia Lars y desde entonces decía que era poeta, una poeta sin obra, porque empecé a escribir hasta los 13.

¿Cuáles son tus fuentes de inspiración? ¿Qué te impulsa a escribir?

Creo que cuando empecé a escribir lo hice como un acto automático de sobrevivencia, una catarsis desesperada. Muchas veces todavía siento que mi escritura es mi tabla salvavidas. Luego, llegó la búsqueda del oficio, la autocrítica tan necesaria. Ahora escribo porque creo que es lo único que puedo hacer medianamente bien. No puedo conducir un auto a grandes velocidades ni inventar una fórmula para curar enfermedades. Lo que yo vine a hacer a este mundo es escribir. Es mi sino.

Como escritora ¿Qué has podido encontrar en México de lo que no has podido hallar en tu propio país?

Oxígeno. Siempre supe que tenía que salir de El Salvador. Cuando vine al D.F. sentí lo que sienten las muchachas provincianas al llegar a la gran ciudad, a la “capital”.

Acá hay un movimiento cultural efervescente y diario. En el D.F. existe la ligera posibilidad de vivir de la escritura y esa opción es la que me ha mantenido como habitante de esta urbe de más de veinte millones de personas.

Por supuesto, no reniego del lugar donde nací, hay muy buenos poetas y artistas salvadoreños que están luchando permanentemente por hacer valer su creación, pero como hay tan poco apoyo gubernamental y privado para el arte, a veces puede ser frustrante.

El hecho de haber decidido quedarme unos años más en México también se debe a que éste es un lugar privilegiado para aprender.

He aprendido mucho de mi colectivo Las Poetas del Megáfono y de los chicos de la Red de Poetas Salvajes, de quienes soy absolutamente fan.

Luego de muchos años e intentos, gracias a ellos me di cuenta  de que no debo escribir lo que se supone que es poesía, sino lo que me haga verdaderamente libre.

También mi obra se ha nutrido de otros poetas que por diversas circunstancias conocí en México y de mis maestros Saúl Ibargoyen, David Huerta y Javier Norambuena.

En la ciudad de México, hay muchos talleres, recitales, festivales, bibliotecas y librerías, es decir, un medio ambiente propicio para la creación y el conocimiento.  La propia textura de esta ciudad trepidante te obliga a escribir.

Aquí no es fácil el aplauso y el reconocimiento, lo cual también se vuelve un reto.

Cuéntanos brevemente la realización de tu obra “Sucias Palabras de Amor”. Los poemas, el arte o carátula, fecha de publicación…

Ese poemario lo escribí en el 2007 en un viaje que hice a París y Londres. Es un diario de viaje pero también una bitácora a través de un amor atormentado. Fue publicado por la editorial independiente Fridaura de México en el 2008 y la presentación fue en el Museo Mural Diego Rivera. Fue un sueño para mí leer mis poemas delante del mural de Diego  “Un domingo en la Alameda”.

Luego, el año pasado hicimos la versión cartonera de este libro con la editorial Casamanita Cartoneira de la que soy fundadora, es una edición hermosa, de pocos ejemplares, con la portada hecha con esténcil.

En la primera edición de Fridaura, la portada es una mujer desnuda y las fotos interiores son desnudos míos. Hubo comentarios encontrados con respecto a las fotos, que si era vulgar que yo me hubiese desnudado para el libro, etc. No me arrepiento. A mi a veces se me ocurren cosas y cuando se me ocurren las hago.

Creo que mi poesía en particular es un acto de nudismo. Además creo que tenemos que recuperar el respeto por el cuerpo y por nosotros mismos. Se me vinieron encima varios comentarios misóginos. Lo cual no es nuevo para mí. Soy una mujer que sale todos los días a la calle con un vestido corto y unas sandalias, que se pelea a diario con los hombres que le hacen comentarios groseros.

¿Por qué una muchacha no va a tener derecho a salir a la calle con un vestido con flores? Mi cuerpo me pertenece y esa apropiación es bella.  Esa es mi reivindicación, mi poesía y mi cuerpo, que son lo mismo.

¿Cómo es un día para Lauri García Dueñas con respecto a tu trabajo literario?

Antes de mi llegada a México hace cuatro años yo era una persona que trabajaba 14 horas diarias en una agencia de noticias, ganaba bien pero no tenía vida propia.

Me vine al D.F. a estudiar mi maestría con una beca de la Fundación Heinrich Böll y cuando me titulé me puse a trabajar de forma independiente. A veces es duro porque el trabajo va y viene y la crisis no es solo un nombre. Pero tengo mucho tiempo para escribir, y eso verdaderamente es un privilegio.

¿Por qué en algunos de tus poemas se siente la escasez de signos de puntación?

(Risas). Es a propósito y no es nada nuevo. Muchos escritores de las vanguardias han prescindido de los signos de puntuación o han reinventado su uso.

Soy una escritora que está constantemente experimentando con el texto. Los signos de puntuación son a veces un vestido muy hermoso, pero muy apretado.

Una vez terminados tus estudios en México ¿Volverías al periodismo? o ¿te mantendrías en tu oficio de escritora?

Ya terminé mis estudios de maestría, hace poco más de un año. Me gradué con honores de la maestría en Comunicación y Cultura de la mejor universidad de Latinoamérica: La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), nunca dejé el periodismo, es más, actualmente estoy dando un Taller de Literatura y Periodismo con mi colega César Fagoaga y sigo escribiendo noticias, crónicas e investigación.

¿Qué es lo que más te llama la atención sobre la sensualidad y el erotismo, temas que persisten en algunos de tus poemas?

No es que me llame la atención la sensualidad y el erotismo, más bien es que creo que la poesía es desnudarse siempre. El eros es la pulsión de vida, la superación de la moral y el escepticismo, es la esperanza en un mundo que tiende a la muerte y al ostracismo.

¿Qué proyectos literarios estás realizando en estos momentos? ¿Nuevo libro? ¿Recitales?

Próximamente presentaré tres libros que ya están terminados, un poemario (Del mar es el ahogo), uno de crónicas (Tribus Urbanas en El Salvador), otro de investigación (¿Quién asesinó a Roque Dalton?).

Además, estoy escribiendo dos proyectos poéticos: “Las tías” y “El tiempo es un texto indescifrable”, además pretendo avanzar en mi novela “Ella non solas”.

Pronto tendré dos recitales importantes como autora en México, uno en el Papalote Museo del Niño y otro en Casa del Lago.

¿Tu música favorita?: Desgarradora en cualquier género.

Madrugadora o trasnochadora: Trasnochadora, no funciono antes de las 10 a.m.

¿Tu color favorito de ropa íntima?: Negro.

¿Qué es lo que te molesta?: La injusticia.

¿Tu mayor virtud?: Mi amor.

¿Tu mayor defecto?: Mi violencia.

¿Aficionada al fútbol?: Totalmente. Jugué en la selección de fútbol femenino de mi universidad.

¿Qué no volverías a hacer en tu vida?: Dejarme arrastrar por los celos.

¿Te pintas las uñas?: A veces, de azul o de negro.

¿Qué harías con 10000 dólares?: Poner una residencia para escritores en la playa La Libertad, El Salvador.

¿Qué escritores o poetas de tu país muy cercanos a ti, nos recomendarías a los lectores de La Semifusa?

Horacio Castellanos Moyá, Jacinta Escudos, Oswaldo Hernández, Nora Méndez, William Alfaro, Teresa Andrade, Krisma Mancía, Ana Escoto, Elena Salamanca y muchos más. Considero que hay muy buen nivel en la literatura salvadoreña, lo que falta son más publicaciones.

ALGARABÍA

Por: Lauri García Dueñas

Afuera los pájaros están haciendo algarabía en el árbol de aguacate,
afuera el viento está moviendo las cortinas de mi patio de infancia,
y yo soy una niña que pelea contra la improductiva mañana,
y la estupefacción de las lombrices en la tierra húmeda.

Estoy aquí,
intentando hacer un texto que no suene a panfleto
que no enarbole la bandera de un color.

Por eso, prefiero hablar de las personas y lo hago:
mi abuelo sobrevivió a la persecución política varios metros bajo tierra,
gracias a mi abuela que le llevaba de comer a su refugio
de mi padre y mi hermano; solo puedo decir
que mis ojos les marcan el horizonte admirado de mi corazón
y que mi madre fue el temple de la casa
que se descascaraba en aquellos años tristes.

Varios de mis amigos crecieron lejos, tuvieron miedo
y durmieron solos en noches de pesadillas,
yo le encendí una vela a toda tu vida,
cuando te diste la vuelta aquel noviembre de 1989.

Siempre dije que aquí en estas líneas no cabrían consignas,
pero hoy solo quiero hablar de las personas
que están sostenidas por el regocijo
de los pájaros que mastican júbilo
en la copa del árbol de aguacate,
del patio de infancia donde jugábamos a encaramarnos
en las naves de esa época lejana.

Un día, en la ventana del carro,
con el viento golpeando mi cara,
pensé que sería capaz de luchar
hasta donde mis fuerzas me lo permitiesen,
si no tuviera once años y si
pudiese comprender más cosas de la vida.

Estoy aquí, años después, recogiendo palabras, haciendo papelitos
y como los pájaros, también estoy llena de algarabía.

Fuente: Lauri Luciérnaga

Escrito por: Francisco Diaz
(1983). Soy profesional de sistemas, con amplia experiencia en docencia y diseño de sitios web. Soy el administrador de La Semifusa. Me encanta tocar guitarra, dibujar, caminar y jugar baloncesto. Espero que les guste La Semifusa.
Correo Electrónico